Hidrógeno verde y siderurgia: el acero verde en España entre la oportunidad y los frenos reales
Hidrógeno verde y siderurgia: el acero verde en España entre la oportunidad y los frenos reales
La industria del acero es responsable del 8% de las emisiones globales de CO₂. El hidrógeno verde es la única vía técnica para descarbonizarla. Pero ArcelorMittal ha pausado su planta de Gijón y los costes siguen siendo el principal obstáculo. Analizamos la situación real del acero verde en España.
El acero es uno de los materiales más producidos del mundo — más de 1.900 millones de toneladas anuales — y uno de los más difíciles de descarbonizar. El proceso convencional de fabricación, basado en el horno alto y el coque de carbón, emite en torno a 1,85 toneladas de CO₂ por tonelada de acero producida, lo que convierte a la industria siderúrgica en responsable del 8% de las emisiones globales, más que toda la aviación y el transporte marítimo juntos. La electrificación directa no funciona aquí: los hornos altos requieren temperaturas superiores a 1.500 °C que las resistencias eléctricas no pueden alcanzar de forma eficiente. El hidrógeno verde es la única alternativa tecnológica madura para reemplazar el coque en ese proceso. Por eso la siderurgia es uno de los sectores más estratégicos — y más desafiantes — para el ecosistema del hidrógeno renovable en España.
Cómo el hidrógeno verde descarboniza el acero: el proceso DRI
La ruta convencional de fabricación del acero usa un horno alto donde el coque de carbón actúa como agente reductor: reacciona con el mineral de hierro (Fe₂O₃) para extraer el oxígeno y producir hierro metálico, emitiendo CO₂ en el proceso. La alternativa con hidrógeno es la reducción directa del hierro (DRI, Direct Reduction of Iron): en lugar de coque, se usa H₂ como agente reductor. La reacción produce hierro metálico y vapor de agua en lugar de CO₂. El hierro esponja resultante se procesa en un horno eléctrico de arco (EAF) alimentado con electricidad renovable para obtener acero.
El resultado es una reducción de emisiones de hasta el 95% respecto a la ruta del horno alto convencional. El primer hito industrial de esta tecnología lo logró la sueca SSAB con el proyecto HYBRIT en 2021: la primera tonelada de acero sin emisiones de carbono de la historia, producida en Luleå (Suecia). Aquella demostración, que parecía un experimento de laboratorio, ha desencadenado una carrera industrial cuyas primeras plantas comerciales a escala están en construcción en varios países europeos.
El caso ArcelorMittal en Gijón: la mayor ayuda verde paralizada
El proyecto más relevante de acero verde en España es — o era — el de ArcelorMittal en Gijón (Asturias). La compañía, el segundo mayor productor de acero del mundo, firmó en 2022 una Manifestación de Interés con el Gobierno de España para construir una planta DRI con hidrógeno verde con una capacidad de 2,3 millones de toneladas anuales, complementada con un horno eléctrico de 1,1 Mt. La inversión comprometida era de 1.000 millones de euros, con una ayuda pública preconcedida de 450 millones del PERTE de Descarbonización — la mayor ayuda verde individual concedida hasta la fecha en España.
En noviembre de 2024, ArcelorMittal anunció la suspensión temporal de sus planes de inversión en plantas DRI con hidrógeno verde en Europa — incluyendo Gijón. Los motivos son tres: el coste del hidrógeno verde está aún lejos de la rentabilidad sin subvención; la demanda de acero en Europa está deprimida por las importaciones asiáticas a bajo precio; y los márgenes del sector no soportan el sobrecoste del acero verde frente al convencional mientras no haya mandatos de compra equivalentes a los del SAF en aviación.
La empresa no renuncia definitivamente: reconoce que la planta podría arrancar con gas natural en una fase inicial —reduciendo emisiones un 20%, no el 95% previsto con H₂— y espera que la UE defina un marco regulatorio más sólido (salvaguardas al acero importado, mandatos de contenido verde en contratación pública) antes de comprometer la inversión en hidrógeno. El Ministerio de Industria mantiene las ayudas disponibles y estudia fórmulas para hacer viable el proyecto "con ArcelorMittal o con un tercero". En juego están los 5.000 empleos directos de la acería de Gijón y otros 2.500 indirectos.
Celsa, Iberdrola y H2 Green Steel: los otros proyectos con presencia española
Celsa, la sexta mayor acerera de Europa, aplazó en 2024 de 2025 a 2027 su proyecto para construir junto a Statkraft una planta de hidrógeno verde en Mo i Rana (Noruega) destinada a alimentar su acería noruega. El proyecto sigue adelante pero a un ritmo inferior al previsto.
El proyecto que más expectativas genera es la alianza entre Iberdrola y Stegra (antes H2 Green Steel), anunciada en diciembre de 2021 con una inversión prometida de 2.300 millones de euros para construir una nueva fábrica de acero verde en la Península Ibérica. Según los planes iniciales, la producción debía comenzar en 2025 o 2026. A mayo de 2026, ni siquiera se ha comunicado la ubicación definitiva. El silencio sobre este proyecto contrasta con el avance de la planta principal de Stegra en Boden (Suecia), donde ya están en construcción con producción prevista para 2026.
Por qué el acero verde necesita H₂ a menos de 3 €/kg
El análisis de costes es implacable. Producir una tonelada de acero verde por la ruta DRI-EAF con hidrógeno verde cuesta actualmente entre 200 y 400 euros más que el acero convencional, según estimaciones del sector. Con el MIBGAS IBHYX en 6,12 €/kg y considerando que una planta DRI consume entre 50 y 70 kg de H₂ por tonelada de acero producida, el coste solo del hidrógeno supone entre 300 y 430 euros por tonelada — cuando el precio de mercado del acero convencional ronda los 600-700 €/t. La brecha es insostenible sin apoyo público directo al diferencial de coste.
Los analistas del sector señalan que la paridad de costes entre acero verde y convencional llegaría cuando se cumplan dos condiciones simultáneas: el precio del hidrógeno verde baje de los 2–3 €/kg (proyectado para 2030 en los escenarios más optimistas) y el precio del CO₂ en el ETS europeo supere los 90 €/tonelada de forma sostenida (hoy oscila entre 50 y 70 €/t). Sin ese doble gatillo, el acero verde necesitará mandatos regulatorios o contratos de compra pública garantizada para ser viable a gran escala.
El marco europeo: CBAM, salvaguardas y el Plan de Acción del Acero
La UE está construyendo las piezas regulatorias que pueden cambiar la ecuación. El Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), plenamente operativo desde 2026, impone un arancel carbono a las importaciones de acero procedentes de países sin precio del carbono equivalente al europeo. Esto encarece el acero asiático importado y mejora relativamente la competitividad del acero europeo — aunque no necesariamente del verde frente al gris europeo.
ArcelorMittal ha condicionado explícitamente su retorno a los planes de inversión verde en España a la publicación del Plan de Acción para el Acero y los Metales de la Comisión Europea — anunciado para 2025 pero aún en elaboración — y a la revisión de las salvaguardas del acero. La empresa espera que ese marco defina incentivos específicos para el acero con bajo contenido de carbono en la contratación pública europea, al estilo de lo que ReFuelEU Aviation hace con el SAF en aviación.
La conexión con los valles de hidrógeno españoles
Cuando el proyecto de Gijón avance — con ArcelorMittal o con otro promotor — necesitará un suministro de hidrógeno verde a gran escala, estable y a precio competitivo. Los valles adjudicados en España están geográficamente bien posicionados para ser proveedores: el Valle Leonés en La Robla está a menos de 100 km de Gijón; el BH2C (Petronor) en Bilbao ya suministra a Sestao. Cuando la red troncal española de Enagás conecte el norte peninsular, las acerías asturianas y vascas podrán recibir hidrógeno renovable de múltiples fuentes ibéricas, reduciendo el riesgo de suministro y mejorando la competitividad del precio.
La siderurgia es, en definitiva, el mayor offtaker potencial de hidrógeno verde de España que aún no ha firmado contratos vinculantes. Cuando lo haga — y lo hará, porque la presión regulatoria del CBAM y el ETS es inexorable — el impulso para el ecosistema del hidrógeno renovable será de una magnitud comparable a todos los valles adjudicados juntos.
📘 Fuentes consultadas: ArcelorMittal España (Manifestación de Interés, 2022; comunicado suspensión noviembre 2024), El Economista (noviembre 2024), ON Economia/El Nacional (marzo 2024), Ecointeligencia (junio 2025), BBVA Sostenibilidad (abril 2026), MITECO/PERTE Descarbonización, Comisión Europea (CBAM, REPowerEU), informe sectorial mayo 2026.
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