España usa el hidrógeno para recuperar hierro y minerales críticos de la basura industrial y electrónica: dos proyectos pioneros del CSIC
España usa el hidrógeno para recuperar hierro y minerales críticos de la basura industrial y electrónica: dos proyectos pioneros del CSIC
El CSIC-UPV demuestra que el hidrógeno verde puede convertir desechos siderúrgicos en hierro metálico puro. Y el CENIM inaugura el primer horno europeo que extrae cobre, oro y platino de la basura electrónica. Dos proyectos científicos españoles que unen economía circular y descarbonización industrial.
El hidrógeno verde se asocia habitualmente a la producción de energía, los combustibles de aviación o los fertilizantes. Pero dos proyectos científicos españoles publicados esta semana amplían ese mapa hacia un territorio menos explorado y enormemente estratégico: el uso del hidrógeno como agente reductor para recuperar materiales valiosos de residuos industriales y electrónicos. Por un lado, el Instituto de Tecnología Química (CSIC-UPV) de Valencia acaba de demostrar que el hidrógeno verde puede convertir desechos siderúrgicos en hierro metálico puro — cerrando el ciclo de una de las industrias más contaminantes del mundo. Por otro, el Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM-CSIC) de Madrid ha inaugurado el primer horno piloto europeo capaz de extraer cobre, oro, plata y platino directamente de la basura electrónica. Dos proyectos distintos, dos materiales distintos, un mismo concepto: el hidrógeno como herramienta de economía circular para la soberanía industrial de Europa.
Proyecto 1 — CSIC-UPV Valencia: hidrógeno verde para convertir desechos siderúrgicos en hierro puro
El Instituto de Tecnología Química (ITQ), centro mixto del CSIC y la Universitat Politècnica de València, ha publicado esta semana los resultados de una investigación que demuestra la viabilidad técnica de una nueva aplicación del hidrógeno verde: la reducción directa de desechos siderúrgicos para obtener hierro metálico puro reutilizable en la industria.
La tecnología utilizada es una variante del proceso DRI (Direct Reduction of Iron) — el mismo que analizábamos en nuestra entrada sobre el acero verde — pero aplicada aquí no a mineral de hierro virgen sino a desechos industriales de la propia industria siderúrgica: polvos de horno eléctrico, escorias y residuos con contenido en hierro que hoy se depositan en vertedero o se gestionan como residuos peligrosos. En lugar de altos hornos que queman carbón a 1.500 °C, el proceso del CSIC-UPV usa hidrógeno verde como agente reductor a temperaturas más bajas — lo que reduce el consumo energético, elimina las emisiones de CO₂ del proceso y convierte un residuo en una materia prima de valor.
"El principal resultado de nuestra investigación ha sido realizar la prueba de concepto de la tecnología mediante la cual, a partir de un desecho industrial, hemos podido revalorizarlo en hierro metálico para su posterior uso en la industria siderúrgica, de manera sostenible y con una baja huella de carbono", declararon los investigadores del ITQ. La investigación valida la ruta técnica — el siguiente paso sería el escalado a planta piloto y la búsqueda de socios industriales para la demostración a escala real. En el contexto del proyecto ArcelorMittal en Gijón y el debate sobre el acero verde en España, esta tecnología del CSIC añade una dimensión circular que va más allá de descarbonizar la producción: también descarboniza la gestión de los residuos que esa producción genera.
Proyecto 2 — CENIM-CSIC Madrid: el primer horno europeo que recupera minerales críticos de la basura electrónica
El Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM), perteneciente al CSIC y ubicado en Madrid, ha dado un paso más en la misma dirección pero aplicado a un residuo diferente: la basura electrónica (RAEE). Hace unos días, el CENIM inauguró la primera planta piloto europea capaz de recuperar metales críticos de residuos electrónicos mediante un horno de lanza sumergida que alcanza temperaturas superiores a 1.200 °C para fundir los residuos electrónicos y separar los metales valiosos que contienen.
La primera colada experimental del horno obtuvo cobre, oro, plata y platino directamente de teléfonos móviles, placas de circuito impreso y otros componentes electrónicos fuera de uso — de forma limpia y con alta eficiencia. No es el primer proceso de recuperación de metales de RAEE del mundo, pero sí el primero de Europa en este formato de horno de lanza sumergida aplicado específicamente a residuos electrónicos complejos. El CENIM trabaja en este proyecto dentro del marco de la Critical Raw Materials Act europea, que obliga a los estados miembros a reducir la dependencia de terceros países para minerales estratégicos.
La conexión con el hidrógeno verde es indirecta pero relevante: los electrolizadores que producen hidrógeno verde necesitan iridio y platino (los electrolizadores PEM) o níquel (los alcalinos). Todos esos metales se encuentran en la basura electrónica. Si España puede recuperarlos de los RAEE europeos en lugar de importarlos de Sudáfrica, Rusia o Congo, reduce la dependencia en materias primas críticas que son el cuello de botella real del escalado de la industria del hidrógeno. Es la economía circular aplicada a la cadena de valor del H₂ renovable: los residuos de hoy se convierten en los electrolizadores de mañana.
Por qué los minerales críticos son el talón de Aquiles del hidrógeno verde
La transición energética tiene un problema de materias primas que raramente aparece en los titulares pero que preocupa enormemente a los analistas: escalar la producción de electrolizadores, baterías y paneles solares requiere cantidades masivas de minerales que hoy se concentran geográficamente en pocos países — muchos de ellos con riesgos geopolíticos significativos.
Para los electrolizadores PEM — que se usan en proyectos que requieren respuesta rápida a la variabilidad renovable — el iridio es el mineral más crítico: se obtiene casi exclusivamente como subproducto de la minería de platino en Sudáfrica, con una producción mundial inferior a 10 toneladas anuales. Escalar a los 40 GW de electrolizadores PEM previstos en Europa para 2030 requeriría multiplicar varias veces ese suministro. El platino tiene una situación similar. El cobalto, necesario para algunas configuraciones de baterías que almacenan la energía para los electrolizadores, se extrae principalmente en la República Democrática del Congo en condiciones que plantean serios problemas de derechos humanos.
La recuperación de esos minerales de la basura electrónica es, por tanto, una cuestión de soberanía industrial — exactamente el mismo marco que analizábamos en la entrada sobre la geopolítica del hidrógeno verde. Europa no puede construir su independencia energética con minerales que dependen de cadenas de suministro igual de vulnerables que el gas ruso.
El reto del escalado: de la planta piloto a la industria
Ambos proyectos del CSIC son actualmente plantas piloto — demostraciones de viabilidad técnica a escala de laboratorio o semipiloto, no instalaciones industriales. El salto de la planta piloto a la industria es el reto más grande en cualquier tecnología metalúrgica: hay que resolver la gestión de gases emitidos en el proceso, la vida útil de los materiales refractarios del horno, la logística de recogida y clasificación de los residuos de entrada, y la economía del proceso a escala.
En el caso del CENIM, el problema más urgente no está en el horno sino en la cadena de suministro de residuos: el 46% de los RAEE europeos no llega a instalaciones de reciclaje adecuadas — acaba mezclado con residuos orgánicos o exportado fuera de Europa, perdiendo tanto el material como el valor económico. De poco sirve tener el mejor horno de Europa si la basura electrónica no llega a él. La Critical Raw Materials Act establece objetivos de recogida pero sin hoja de ruta ni fondos específicos para acelerar el despliegue de infraestructura de recogida selectiva de RAEE a escala europea.
A pesar de esas limitaciones, ambos proyectos representan un avance científico real y relevante para el ecosistema industrial español. En el contexto del Clean Industrial Deal europeo y de la Critical Raw Materials Act, tienen potencial para encontrar financiación de escala en las próximas convocatorias de Horizonte Europa y del Fondo de Innovación — exactamente el camino que recorrió el proyecto HYIELD de Cemex en Alcanar, que pasó de concepto a demostración industrial con 10 millones de euros europeos.
📘 Fuentes consultadas: CSIC Delegación Comunitat Valenciana (ITQ-CSIC-UPV, 13 mayo 2026), Xataka (CENIM-CSIC horno basura electrónica, 17 mayo 2026), Ecoinventos (CENIM, mayo 2026), Comisión Europea (Critical Raw Materials Act), informe sectorial mayo 2026.
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