Electrolizadores: qué son, tipos, eficiencia y por qué España apuesta por la tecnología alcalina


Electrolizadores: qué son, tipos, eficiencia y por qué España apuesta por la tecnología alcalina

El electrolizador es el corazón de cualquier planta de hidrógeno verde. Conocer sus tres tecnologías —alcalino, PEM y SOEC— es clave para entender por qué los siete valles adjudicados en España eligieron mayoritariamente la electrólisis alcalina.

Toda la revolución del hidrógeno verde parte de un proceso electroquímico extraordinariamente simple en su concepto: pasar una corriente eléctrica a través del agua para separar sus dos componentes, hidrógeno y oxígeno. El dispositivo que realiza esa separación se llama electrolizador. En la práctica industrial, sin embargo, la elección de la tecnología de electrólisis —alcalina, PEM o SOEC— determina el coste de inversión, la eficiencia, la flexibilidad operativa y la escala posible de cada proyecto. Y esa elección tiene consecuencias directas sobre la viabilidad del hidrógeno verde como alternativa real al hidrógeno gris.

Dato clave: De los siete proyectos adjudicados en la convocatoria H2 Valles del IDAE, seis utilizan tecnología alcalina y uno (el Valle Leonés de Reolum) apuesta por electrolizadores PEM. El 90% de los electrolizadores suministrados a estos proyectos serán de fabricación europea.

Cómo funciona un electrolizador: el principio básico

Un electrolizador contiene en su núcleo una pila electroquímica formada por dos electrodos (ánodo y cátodo) separados por una membrana o electrolito. Cuando la electricidad renovable —solar, eólica, hidráulica— atraviesa el sistema, las moléculas de agua (H₂O) se dividen: en el cátodo se produce hidrógeno (H₂) y en el ánodo, oxígeno (O₂). El hidrógeno se recoge, purifica, comprime y almacena o distribuye. El oxígeno, según el diseño, se libera o se aprovecha en la industria circundante.

La pila electroquímica representa en torno al 33% del coste total de una planta de electrólisis. El resto se distribuye entre electrónica de potencia, separación de gases, purificación, compresión y sistemas de control. Esta estructura de costes explica por qué el abaratamiento de los electrolizadores —y no solo de la energía renovable— es determinante para la competitividad del hidrógeno verde.

Las tres tecnologías: alcalino, PEM y SOEC

1. Electrolizador alcalino (AEL): la tecnología madura

Es la tecnología más antigua y consolidada de la electrólisis industrial, con más de un siglo de historia en la producción de cloro y fertilizantes. Utiliza una solución acuosa alcalina (habitualmente hidróxido de potasio, KOH) como electrolito líquido entre dos electrodos de níquel o aleaciones de níquel. Un diafragma poroso separa los gases producidos.

Sus ventajas principales son el coste de inversión más bajo (entre 400 y 663 €/kW para plantas de 100 MW según Fraunhofer ISE, con proyección de bajar a ~444 €/kW en 2030), la larga vida útil —entre 60.000 y 90.000 horas de operación, equivalente a 7–10 años continuos—, la no dependencia de materiales críticos escasos (sin platino ni iridio) y la madurez tecnológica contrastada a escala industrial. Su principal limitación es una respuesta más lenta a las variaciones de carga, lo que los hace menos ágiles ante la intermitencia de la energía solar o eólica, aunque los diseños modernos han reducido significativamente este problema.

La eficiencia eléctrica de los sistemas alcalinos modernos supera el 65% (HHV), con densidades de corriente que avanzan desde los 0,6 A/cm² históricos hacia 1 A/cm² en 2030. En España, proyectos como Catalina (500 MW), T-Hynet (150 MW), HyBERUS (360 MW), Onuba y el Valle de A Coruña han elegido esta tecnología.

2. Electrolizador PEM (Membrana de Intercambio de Protones): alta eficiencia y flexibilidad

En un electrolizador PEM el electrolito no es un líquido sino una membrana polimérica sólida que permite el paso de protones (H⁺) mientras bloquea los electrones y los gases. Esta arquitectura ofrece ventajas claras: mayor eficiencia (68–70% HHV), respuesta muy rápida a las fluctuaciones de energía renovable, producción de hidrógeno de alta pureza sin necesidad de purificación adicional, y operación a presiones más altas. Son el sistema preferido cuando la fuente de energía es variable —solar fotovoltaica, eólica— o cuando se requiere respuesta dinámica de red.

El inconveniente principal es el coste superior —entre 500 y 720 €/kW para plantas de 100 MW, con proyección de bajar a ~500 €/kW en 2030—, derivado de los materiales que requiere la membrana: el iridio y el platino como catalizadores, y los polímeros perfluorados para la membrana, todos ellos escasos o costosos. En España los usa el Valle Leonés (Reolum) con electrolizadores PEM para su modelo de cogeneración con biomasa. A nivel global, los líderes en PEM incluyen a Siemens Energy (con gigafactoría en Berlín junto a Air Liquide) y Accelera by Cummins, que desde abril de 2024 opera una planta de fabricación avanzada en Guadalajara (España), una de las más modernas de Europa.

3. Electrolizador SOEC (Óxido Sólido): la tecnología emergente

Los electrolizadores de óxido sólido operan a temperaturas muy elevadas —entre 800 y 850 °C— y son capaces de alcanzar eficiencias teóricas superiores al 80% (HHV), las más altas de las tres tecnologías. Su gran ventaja es que aprovechan calor residual de procesos industriales (refinerías, plantas de cemento, acerías) para precalentar el vapor de agua, reduciendo significativamente el consumo eléctrico. Son ideales para integrarse con industrias de alta temperatura.

Sin embargo, siguen en fases piloto y de primera comercialización. La durabilidad a temperaturas tan elevadas es el principal reto técnico pendiente, y los costes son aún elevados. Empresas como Sunfire (Alemania) y Topsoe (Dinamarca) lideran su desarrollo a escala industrial. En España no hay proyectos SOEC en los valles adjudicados, aunque empresas como H2B2 Electrolysis Technologies (Sevilla) trabajan en su desarrollo como parte de proyectos IPCEI.

Tabla comparativa: alcalino vs PEM vs SOEC

Característica Alcalino (AEL) PEM SOEC
Electrolito KOH líquido Membrana polimérica Cerámica sólida
Eficiencia (HHV) >65% 68–70% >80%
Coste (100 MW, 2025) ~600–700 €/kW ~700–800 €/kW Alto (piloto)
Coste proyectado 2030 ~444 €/kW ~500 €/kW En reducción
Vida útil (horas) 60.000–90.000 h 40.000–60.000 h En desarrollo
Flexibilidad (renovables) Media Alta Baja (alta T°)
Materiales críticos No (níquel) Sí (iridio, platino) Sí (circonio)
Madurez industrial Alta (escala GW) Media-alta Baja (piloto)
Uso en valles España 6 de 7 proyectos 1 (Valle Leonés) Ninguno aún

Por qué España apuesta por la alcalina: tres razones

1. Escala y coste en proyectos industriales. Los valles adjudicados en España son proyectos de entre 150 y 500 MW, dimensiones en las que el electrolizador alcalino ofrece el menor coste por kilovatio instalado. A esa escala, la diferencia entre tecnologías puede suponer decenas de millones de euros en la inversión inicial, determinante para la viabilidad financiera.

2. Offtakers industriales con demanda constante. Los principales consumidores del hidrógeno producido en los valles españoles —Fertiberia (fertilizantes), Repsol (refinerías), polo petroquímico de Tarragona— son industrias con demanda continua y predecible. Esa constancia de consumo se alinea perfectamente con el perfil operativo del electrolizador alcalino, que rinde mejor en operación estable que en arranques y paradas frecuentes.

3. Cadena de suministro europea establecida. Las bases de la convocatoria H2 Valles valoraron positivamente el uso de tecnología de fabricación europea. Fabricantes como John Cockerill (Francia/Bélgica, con gigafactoría de 1 GW/año), Nel Hydrogen (Noruega) y Navantia Seanergies (Ferrol, España) tienen capacidad de suministro alcalino contrastada. El compromiso del 90% de fabricación europea en los valles adjudicados refuerza la cadena de valor industrial del continente.

El reto del coste: la curva de aprendizaje hasta 2030

El principal freno al despliegue masivo del hidrógeno verde es el coste de producción. El índice oficial español MIBGAS IBHYX sitúa el coste de producción en la Península Ibérica en torno a 6,12 €/kg, frente a menos de 2 €/kg del hidrógeno convencional. Una parte significativa de esa brecha viene del coste del electrolizador: reducir el CAPEX de la planta es tan importante como reducir el precio de la electricidad renovable.

Las proyecciones del Instituto Fraunhofer ISE —referencia del sector— estiman que los electrolizadores alcalinos de 100 MW bajarán de los 663 €/kW actuales a 444 €/kW en 2030. BloombergNEF proyecta caídas de entre el 60% y el 80% en el coste total de producción de hidrógeno verde hacia 2030, impulsadas tanto por el abaratamiento de los electrolizadores como por el de la energía renovable. Esa convergencia es la que los proyectos de los siete valles adjudicados en España necesitan para pasar de viables con subvención a competitivos sin ella.

Fabricantes con presencia en España

El ecosistema de fabricantes de electrolizadores en España es aún incipiente pero crece con rapidez. Destacan H2B2 Electrolysis Technologies (Sevilla), especializada en PEM con tecnología propia y participante en el IPCEI Hy2Tech; H2Greem Global Solutions, fabricante de PEM de pequeña y mediana escala; Navantia Seanergies, que adapta su planta de Ferrol para el montaje de electrolizadores con una inversión de 5,5 millones de euros; y Accelera by Cummins, con su planta de Guadalajara inaugurada en abril de 2024, una de las más avanzadas de Europa en fabricación de PEM. Este ecosistema de fabricación local es estratégico: si España quiere liderar la producción de hidrógeno verde europeo, necesita también fabricar las máquinas que lo producen.


📘 Fuentes consultadas: Fraunhofer ISE (Cost Forecast for Low-Temperature Electrolysis), BloombergNEF, MITECO/IDAE (resolución H2 Valles, junio 2025), Agencia Internacional de la Energía (IEA), H2B2 Electrolysis Technologies, Accelera by Cummins, John Cockerill, pv-magazine.es, energymanagement.pro, informe sectorial mayo 2026.

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