De 200 millones a nada: Solarig cancela Barbariana en La Rioja tras tres años atrapado entre SEPES y la red eléctrica
De 200 millones a nada: Solarig cancela Barbariana en La Rioja tras tres años atrapado entre SEPES y la red eléctrica
Anunciado en febrero de 2023 como Proyecto de Interés Estratégico Regional, Barbariana iba a ser la primera planta de hidrógeno verde de La Rioja: 12 MW de electrólisis, 26 MW de solar propia, 1.400 toneladas anuales de H₂. Tres años después, Solarig ha renunciado —sin poder comprar el suelo público de SEPES y con las condiciones de conexión eléctrica empeoradas respecto al planteamiento inicial. Es el enésimo caso que confirma que el problema del sector no es solo la escala de los gigaproyectos, es la fontanería administrativa básica.
En nuestra entrada sobre el valle de la muerte del hidrógeno verde documentamos que la mayoría de proyectos anunciados en España nunca llegan a construirse —no por falta de ambición o de recurso renovable, sino por obstáculos administrativos que rara vez hacen titulares hasta que el proyecto ya está muerto. Esta semana hemos conocido un nuevo caso que encaja exactamente en ese patrón: Solarig ha renunciado formalmente al proyecto Barbariana, la que iba a ser la primera planta de hidrógeno verde de La Rioja —una comunidad autónoma que hasta ahora no había aparecido en nuestro seguimiento del sector.
Lo que prometía Barbariana — y por qué tenía sentido en 2023
Cuando el Gobierno de La Rioja anunció el proyecto en febrero de 2023, la lógica era sólida: Solarig —una desarrolladora con sede en Soria, activa ya entonces en más de 30 proyectos de renovables e hidrógeno en países como México, Australia, Brasil y Estados Unidos, y con hasta 12 proyectos de hidrógeno verde en marcha en distintas comunidades autónomas españolas— eligió el Polígono El Sequero como "ubicación premium", en palabras de su director general, José Miguel Moraga. El diseño combinaba un electrolizador de 12 MW alimentado por una planta solar propia de 26 MW —el mismo modelo de autoconsumo directo que hemos visto funcionar en Alkeymia en Caspe—, con una segunda fase de ampliación prevista.
La declaración de Proyecto de Interés Estratégico Regional (PIER) por parte del Gobierno riojano estaba pensada precisamente para acelerar la tramitación —el mismo objetivo que persigue la Unidad Aceleradora de Proyectos andaluza—. Que ni siquiera esa figura de protección administrativa haya bastado para sacar el proyecto adelante es la parte más preocupante de esta historia.
Dos causas, un mismo patrón — suelo público y red eléctrica
Solarig ha sido explícita sobre los motivos de la renuncia, y ambos son estructurales, no coyunturales. El primero: la imposibilidad de adquirir los terrenos necesarios a SEPES —la entidad pública empresarial de suelo, dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana—. Que un proyecto declarado de interés estratégico regional no haya podido cerrar la compra de suelo público en más de tres años es una falla de coordinación entre administraciones que ningún desarrollador privado puede resolver por su cuenta.
El segundo motivo es el que este blog lleva meses documentando desde múltiples ángulos: las condiciones de conexión eléctrica han empeorado respecto al planteamiento inicial del proyecto. Es exactamente el mismo problema que analizamos en la alerta roja del cuello de botella eléctrico que se llevó a Stegra a Portugal y obligó a Moeve a recortar de 400 a 300 MW en Huelva. La diferencia con Barbariana es de escala —12 MW frente a los 300-700 MW de esos otros casos— pero el mecanismo de fondo es idéntico: la capacidad de la red española no acompaña el ritmo de proyectos que el propio sistema de incentivos públicos ha generado.
Por qué este caso importa más de lo que parece
Barbariana no era un gigaproyecto de cientos de millones destinado a la exportación —era un proyecto de escala local e intermedia, del tipo que debería ser más fácil de ejecutar que los grandes valles industriales. Que incluso un proyecto de 12 MW, con protección administrativa autonómica explícita, no haya podido superar la fase de adquisición de suelo y conexión eléctrica en tres años, es una señal de alarma sobre la capacidad de ejecución del ecosistema español a escala media —no solo en los megaproyectos que acaparan los titulares.
También confirma un patrón geográfico interesante: mientras Andalucía ha construido mecanismos institucionales que consiguen autorizaciones en menos de siete meses, La Rioja —sin un equivalente a la Unidad Aceleradora de Proyectos— ha visto morir un proyecto que llevaba tres años protegido por la máxima figura de interés regional disponible. La diferencia no está en el recurso renovable ni en la voluntad del promotor —está en el diseño institucional de cada comunidad autónoma.
Solarig sigue activo — Barbariana es una excepción, no la norma para la empresa
Conviene matizar el alcance de esta noticia: Solarig mantiene activos hasta una decena de proyectos de hidrógeno verde en distintas comunidades autónomas españolas, además de su cartera internacional. La cancelación de Barbariana no es un síntoma de retirada de la empresa del sector español —es, más bien, la confirmación de que incluso un desarrollador experimentado y con trayectoria internacional puede toparse con obstáculos administrativos locales que ningún nivel de experiencia previa garantiza resolver.
📘 Fuentes consultadas: El Diario La Rioja (Solarig renuncia a construir la planta de hidrógeno verde en Arrúbal, 1 agosto 2026), Hidrógeno Verde (Solarig cancela proyecto hidrógeno verde Arrúbal, agosto 2026), Nuevecuatrouno (De 200 millones a nada: Solarig abandona el proyecto de hidrógeno verde de Arrúbal, 31 julio 2026), PV Magazine España (Solarig proyecta planta fotovoltaica 26 MW electrolizador 12 MW La Rioja, febrero 2023), Gobierno de La Rioja (Andreu anuncia declaración PIER proyecto Solarig El Sequero, febrero 2023), AECIM (Solarig desarrolla planta hidrógeno verde La Rioja), informe sectorial agosto 2026.
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